¿Cuál es el miedo de conocerse a uno mismo?

2 mar 31, 2017

OSHO


El miedo es que tal vez uno sea una mala persona. El miedo es que podamos descubrir que somos una mala persona después de haber cultivado una imagen de ser una buena persona. Parecemos ser una buena persona: somos santos, inocentes, auténticos, veraces. Nuestro temor es que podamos darnos cuenta de que por adentro de nosotros no somos auténticos sino falsos. Tenemos miedo de descubrir que somos irreligiosos, complicados, astutos, hipócritas, insensibles. El temor es que la imagen de nosotros mismos, la que creemos que somos, puede resultar ser falsa.

No tenemos el coraje de tener un encuentro directo y simple con nosotros mismos.

Una persona que tiene miedo de esta manera nunca puede encontrarse con la mente. Es muy fácil entrar en el bosque, es fácil entrar en la oscuridad, es fácil sentarse sin temor frente a los animales salvajes, pero es muy difícil permanecer sin temor frente al salvaje que está escondido dentro de ti. Es muy arduo. No es nada difícil soportar años en el sol, cualquier tonto puede hacer eso. No es difícil pararse de cabeza, cualquier idiota puede ser enseñado tales juegos de circo. Y no es muy difícil acostarse en espinas: la piel se ajusta a las espinas muy pronto. Si hay una cosa que es realmente ardua, es tener el coraje de conocer de inmediato de cómo es uno por dentro, ya sea malo o loco, como sea. Así que lo primero es dejar caer el miedo y prepararse para verse así mismo con valentía.

Uno que no tiene este valor está en problemas. Estamos interesados en alcanzar el alma, estamos interesados en conocer la existencia, pero no tenemos el coraje de tener un encuentro directo y simple con nosotros mismos. El alma y la existencia están muy lejos. La primera realidad es nuestra mente, nuestro cerebro. La primera realidad es el centro de pensamiento con el que estamos más estrechamente relacionados. Uno tiene que verlo, conocerlo, reconocerlo, primero. Lo primero es el esfuerzo por conocer la propia mente en la soledad, sin temor.

Por lo menos media hora todos los días, da a tu mente la oportunidad de expresarse tal cual es. Enciérrate en una habitación, como un emperador, y da total libertad a tu mente. Dile: "Todo lo que quieras pensar, contemplar, deja que suceda". Deja caer toda la censura de ti mismo que ha impedido que las cosas surjan, deja caer todo eso. Dale a tu mente la libertad de permitir que surja cualquier cosa que surja; Permite que aparezca lo que quiera aparecer. No detengas o suprimas nada. Estás listo para conocer lo que hay adentro.

OSHO Times International magazine.  Oct.19, 2016

A la edad de ventiún años, el 21 de marzo de 1953, OSHO alcanzó la iluminación. Hablando de sí mismo dice: “Ya no estoy buscando nada.   La existencia me ha abierto todas sus puertas.  Ni siquiera puedo decir que pertenezco a la existencia, porque soy parte de ella. …  Cuando una flor florece, yo florezco con ella.  Cuando el sol sale, yo salgo con él.  Mi cuerpo es parte de la naturaleza, mi ser es parte del todo.  No soy una entidad separada”.

Se graduó en filosofía con los más altos honores en la Universidad de Sagar. Siendo estudiante ganó una medalla de oro al obtener el primer lugar en un concurso de debate que cubría toda la India. Luego de un periodo de nueve años como profesor de filosofía en la India en la Universidad de Jabalpur, renunció para viajar por toda la India dando charlas, retando en debates públicos a los líderes religiosos ortodoxos perturbando así las creencias tradicionales y trastornando el ‘status quo’ existente.

En el curso de su vida, Osho ha hablado virtualmente sobre todo y cada aspecto del desarrollo de la conciencia humana. Desde Sigmund Freud, hasta Chuan Tzu, desde Gurdjieff hasta Gautama Buda, desde Jesucristo hasta Rabindranath Tagore… ha destilado de cada uno la esencia de lo que es significativo en la búsqueda espiritual del hombre contemporáneo basado no en una comprensión intelectual, sino en la propia comprobación existencial de su experiencia.

Así que no es una filosofía de la cual simplemente puedas hacer un ropaje del cual jactarte. No es una doctrina en la cual puedas encontrar consuelo a preguntas amenazantes… No, mi mensaje no es una comunicación verbal. Es mucho más arriesgado. No es menos que la muerte y el renacimiento.

No pertenece a ninguna tradición: “Soy el comienzo de una conciencia totalmente nueva”, ha dicho. “Por favor, no me conectes con el pasado, ni siquiera vale la pena recordarlo”.


Los discursos a sus discípulos y buscadores de todo el mundo han sido publicados en más de seiscientos cincuenta volúmenes y traducidos a treinta idiomas. Osho ha dicho: “Mi mensaje no es una doctrina ni una filosofía.   Mi mensaje es una alquimia, una ciencia de la transformación, así que sólo aquellos que estén listos a morir como son y a volver a nacer como algo tan nuevo que ni siquiera puedan imaginarlo… sólo aquellas personas valerosas estarán listas a escuchar, porque escuchar va a ser riesgoso. Al escuchar has dado el primer paso a tu renacimiento.”

OSHO dejó su cuerpo el 19 de enero de 1990. Justo unas semanas antes se le preguntó qué pasaría cuando se fuera. El respondió: “Mi confianza en la existencia es absoluta. Si existe algo de verdad en lo que digo, sobrevivirá… La gente que se mantenga interesada en mi trabajo, simplemente estará llevando la antorcha, pero sin imponer nada a nadie…"

“Continuaré siendo una fuente de inspiración para mi gente. Y eso es lo que la mayoría de mis sannyasins sentirá. Deseo que crezcan por sí mismos – cualidades como el amor, en torno al cual no se puede crear ninguna iglesia; como la conciencia, que no es el monopolio de nadie; como la celebración, el regocijo, la mirada inocente del niño…”

“Deseo que la gente conozca de sí misma y  que no sea según ningún otro; que conozca el centro de su ser”.

De acuerdo a su orientación, la comuna que se desarrolló en torno a él aún florece en Puna, India, donde miles de discípulos y buscadores se reúnen a través del año para practicar las meditaciones y programas que ahí se ofrecen.


Fuente: www.satyam.com